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viernes, 5 de septiembre de 2014

he tornat del moll

de David Mariné


he tornat del moll
i em fan mal els dits i la por de perdre't
quan et veig fumant al llit,
nua i d'horitzó,
amb les calces plenes d'alè
i els gemecs que es poden llegir fins a la fartanera.

no ha fet més que començar la nit
i ja se m' estripa el cor en la vaccinació
de dir-te,
amor,
que penso en portes velles i bestiar
de boques terroses i olors,
en fems i veus,
i en el balboteig
de no tenir res
més que les mans i l'angoixa.

i he tornat a viure
castigat per les teves cuixes,
pel desig esclau dels teus cabells,
ara que ens cau la nit,
ara que els dies s'allarguen amb traços de pintura negra.

i he guardat pel final la música dels nostres endins,
els miralls dels nostres endins,
els cossos sense cap,
i la meravella de la sang violenta que s'inclina.

cercar una altra lluita i un altre bosc,
unes taques vermelles i una brutor,
el supurar de la mar,
i l'atreviment del saber-nos mossegar,
davant d'un món
amb tants gemecs per socórrer.



***



he vuelto del muelle


de David Mariné


he vuelto del muelle
y me duelen los dedos y el miedo a perderte
cuando te veo fumando en la cama,
desnuda y de horizonte,
repletas las bragas de aliento
y los lamentos que pueden leerse hasta el hartazgo.

no ha hecho más que empezar la noche
y ya el corazón se me desgarra en la vacunación
de decirte,
amor,
que pienso en puertas viejas y ganado
de bocas terrosas y olores,
en estiércoles y voces,
y en el balbuceo
de no tener nada
más que las manos y la angustia.

y he vuelto a vivir
castigado por tus muslos,
por el esclavo deseo de tus cabellos,
ahora que nos cae la noche,
ahora que los días se alargan con trazos de pintura negra.

y he guardado para el final la música de nuestros adentros,
los espejos de nuestros adentros,
los cuerpos sin cabeza,
y la maravilla de la sangre violenta que se inclina.

buscar otra nueva lucha y otro bosque,
unas manchas rojas y una suciedad,
el supurar del mar,
y el atrevimiento de sabernos morder,
frente a un mundo
que aún ha de socorrer tanto lamento.




martes, 6 de agosto de 2013

nueve céntimos de euro

de David Mariné


mira,
hay combates que tenemos perdidos de antemano:
te lo digo y una necrosis personal
se filtra como lluvia empapando mis escombros,
y pese a ello
no debemos arrojar la toalla
pues también sobre la lona se aprende a bailar
a golpes extremos y batiéndonos con saña.

cuando suene el gong
-como una orquesta de relámpagos-
la sangre se agolpará por tus sienes.
es la bella septicemia,
el desfile de todos los latidos subterráneos,
una tribu de bastardos
que se arrastra hasta tu náusea más profunda.

a merced del oponente
cada grito de libertad omite una advertencia,
a merced del oponente
cada golpe de dolor nos abraza y oxigena.

noqueados, sí,
pero por la fuerza y la belleza de un poema
nacido a golpe de laringe
o en las entrañas más profundas de los barrios de uno mismo.

poemas que no olvidan
que en las casas más limpias
se encuentra la gente más sucia,
o que en nuestra choza mugrienta
el taxímetro de la tristeza
siempre marca más de la cuenta

pero hoy,
amor mío,
al vaciarme los bolsillos
he encontrado nueve céntimos de euro.

y un poema.

no soy de amañarme los combates
ni codearme con poetas atildados,
así que bien mirado
esto es todo lo que tengo:

una fortuna
para un mundo tan precario de ilusiones.



martes, 30 de octubre de 2012

el quinquel de los imposibles

de David Mariné


vive esta ciudad sumergida en una falsa madrugada,
una oscuridad de muro y hormigón
que supura por las aristas del ladrillo
una geometría infectada de ruinas y descensos.


por sus avenidas silenciosas
-largas como los remos de un drakkar -
se edifica el desconsuelo y se apuntala la tristeza.


su arquitectura es un desmoronamiento,
el perfil de un nocturno precipicio
y los mercados de azafrán tostado,
el murmullo de los parques acuáticos,
la melodía que blande la tierra,
la frescura del puerto sonámbulo,
ya todo es oscuro,
ya todo es espanto.


también sus gentes andan cubiertas de cuevas,
transeúntes que emanan perfumes de adormidera,
vagonetas de tropiezos y carbón
que se arrastran pesados y brumos
por el enlutamiento insalubre de esta mina.


yo también desciendo al subterráneo
atenazado y umbrío
como triste deshollinador que camina por sus galerías,
las chimeneas estrangulan cualquier resplandor
y mis ojos eclipsados
son la ceremonia del entierro de mi infancia.


las horas se me hacen hollín,
la sonrisa toca fondo,
quiero escapar de esta maldita ciudad,
llegar a casa
a nuestro refugio
y emborracharme con tu luz y tus destellos,
que apacigües con narcótico sabor
esta pena que tanto me abarca.


necesito que me seas el barreno que dinamita el espanto,
una vagoneta de felicidad
repleta de dulzura y orgasmos,
la alegría del filón
en el bolsillo de un minero boquiabierto,


el quinquel de los imposibles,
la primera luz del alba,
una llama
permanentemente encendida
como mundo consagrado a la esperanza.

miércoles, 29 de agosto de 2012

el horizonte de la luna siempre es de color negro

de David Mariné
 
 
¿recuerdas cuando éramos pequeños,
y en el mellar del verano acuosamente libre y pleno,
fluíamos como arterias al viento pel carrer del pecat?.

crecimos,
y también crecieron los besos,
como barcos pequeños que nacen en los astilleros

descubrimos que los sujetadores
eran tazas de té donde brotan pezones y leche,
que olíamos a madera noble,
que el cartílago no es hueso.

y por el rincón bipolar de nuestros sueños cometas,
afloraron gemidos y dientes,
como el dolor de cabeza de Júpiter por el parir de Minerva.
hoy,
mi querida Júlia,
las campanadas del nuevo año producen seria ceguera,
roban segundos y vidas,
a cambio de ramas secas.

el silencio,
el miedo,
han vuelto,
enmudeciendo las calles,
secando el hálito ardiendo.

son tiempos de úlcera,
de cénit en mirada
con decúbito supino de cuerpo y alma
de craneocaudal establecido y latir neutro.

todo es un sin;
extrae
- mi úlcera-
trozos de la dermis quemada por el tiempo,
pasar de recuerdos sin yodo ni apósitos
que oxigenen la opresión de este vacío.

podredumbre carnal,
olor fétido y amoral,
correoso e insoportable despertar de la piel.

todo es dolor,
el dolor de verdad duele incluso en lo yermo:

que no tema la noche hincar diente en mi carnaza.